JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico EL CONTENIDO DEL COFRE, LA AUDACIA DEL HECHICERO
Y LA SORPRESA DE Sartine
Luego que M. de Sartine se quedó solo, cogió el cofre y lo examinó atentamente como hombre que sabe apreciar lo que vale un descubrimiento.
Y cogiendo las llaves que Lorenza había soltado, las probó todas, pero ninguna le venía.
Después sacó de su gaveta otros tres o cuatro manojos por el mismo estilo.
En aquellos manojos habían llaves de todos tamaños, y así de muebles como de cofres, pudiendo asegurarse que M. de Sartine poseía un museo donde figuraban todas las llaves conocidas.
Probó si venían bien al cofre veinte, cincuenta, ciento; pero ninguna dio una vuelta siquiera, de lo cual dedujo el magistrado que aquella cerradura era fingida, siendo por lo mismo sus llaves simulacros de llaves y nada más.
Entonces sacó de la misma gaveta un escoplo pequeño y un martillito, y con su fina mano metida en un ancho manguito de malinas, arrancó la cerradura, fiel guardiana del cofre, y se presentó a su vista un rollo de papeles en vez de máquinas fulminantes que temía encontrar allí, o de los venenos cuyo aroma debía ser mortal y privar a Francia de su magistrado más importante.
