JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico

JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Capítulo CXXVIII

Balsamo se detuvo delante de ella y la contempló con tristeza, porque su visita a Althotas había desvanecido su furor.

—¡Cómo —dijo— veo mi situación! Lorenza me odia, y conoce mis secretos, y siempre que pueda los publicará.

Y esta desgracia nunca vista, esta desgracia que Althotas no puede comprender, siendo esta la causa de que ni siquiera se la haya contado, esta desgracia que mata todas mis esperanzas de hacer fortuna en este país, y por lo tanto en el mundo, cuya alma es Francia, la debo a la criatura que está aquí dormida, a esa hermosa estatua de dulce sonrisa. Sí, a este ángel funesto debo la deshonra y la ruina, hasta tanto que no le deba el cautiverio, el destierro o la muerte.

Es decir —prosiguió animándose—, que la suma del mal ha superado a la del bien, y Lorenza me es perjudicial.

Y sonriéndose de un modo siniestro, Balsamo se acercó con lentitud a la joven, cuyos ojos, cargados de languidez, se fijaban en él a medida que iba aproximándose, como se abren los girasoles y la flor de la enredadera al lanzar sus primeros rayos el sol naciente.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker