JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico Muy inquieta retiróse Nicolasa a su boardilla, aun fingiendo tranquilidad, pues en vez de la astucia y serenidad de que había alardeado, tenía una dosis más que suficiente de fanfarronería para hacerse temible y aparecer pervertida.
Aquella imaginación, naturalmente extraviada, y el espíritu viciado por las leyendas inmorales, combinábanse y alentaban el ardor de sus sentidos; pero su alma no estaba corrompida; y si en ocasiones su imperioso amor propio contenía las lágrimas que asomaban a sus ojos, estas, con violencia rechazadas, caían sobre su corazón tan corrosivas y ardientes, como gotas de plomo derretido.
