JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico

JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Capítulo CXXXIX

Mientras que pasaba esta escena, Richelieu, almorzaba en Luciennes con la condesa du Barry una vez reconciliado con ella, y hablado pestes de los Taverney.

Uno de estos, Felipe, permanecía en Reims, después de haber sido mimado por la fortuna.

No pudiendo soportar por más tiempo su aislamiento y siguiendo los impulsos del corazón que le llamaban hacia su hermana, escribió al barón la carta que ya conocemos, y en que le anunciaba su próximo regreso, carta que no asombró a nadie y mucho menos al barón: al contrario, lo que le admiraba era que Felipe tuviese paciencia para aguardar de aquel modo cuando él estaba en brasas, y hacía quince días que siempre que veía a Richelieu le rogaba apresurase el éxito de la aventura.

No recibiendo Felipe el real despacho en el plazo que él mismo fijó, despidióse de sus oficiales sin notar al parecer su desdén y sarcasmo, aunque es cierto que disimulaban por política, la cual todavía era en aquella época una virtud francesa, y por el respeto que naturalmente inspira un hombre de valor.

Por consiguiente, en la hora en qué había convenido consigo mismo se pondría en marcha, hasta cuya hora estuvo aguardando el despacho con más temor que deseo de que llegase, montó a caballo y tomó el camino de París.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker