JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico FELIPE DE TAVERNEY SE DECIDE A CONSULTAR AL MÉDICO
ACERCA DE LA EXTRAÑA ENFERMEDAD DE SU HERMANA
Felipe encontró a su hermana reclinada en el sofá con la cabeza inclinada, presa de un general malestar; pero tan inmóvil que únicamente oyendo su respiración hubiera podido creerse que vivÃa.
Su hermano permaneció mucho rato contemplándola; pero al ver aquel tan triste y abatido aspecto no pudo reprimir un grito, grito que hizo levantar la cabeza a Andrea.
—¿Tú, Felipe, tú aqu� —dijo—. Y la abandonaron las fuerzas antes de poder continuar hablando.
Por otra parte, ¿qué otra cosa podÃa decir, si sólo pensaba en eso?
—SÃ, sÃ, soy yo —contestó Felipe abrazándola y sosteniéndola porque conocÃa que se doblegaba entre sus brazos—; yo que estoy de vuelta y te hallo mala. ¡AhÃ!, ¡pobre hermana!, ¿qué tienes?
La risa nerviosa de Andrea afligió a Felipe en vez de tranquilizarle como la enferma hubiera deseado.
—¿Qué qué tengo me preguntas? ¿Tengo cara de estar mala, Felipe?
—¡Oh!, sÃ, Andrea, te veo muy pálida, y tiemblas.