JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico Gilberto, oculto en su escondite, observaba todas estas escenas, y su conciencia sufrÃa remordimientos horribles y profunda tristeza al advertir que se marchitaba la hermosura de Andrea.
Un grito acusador sonaba incesantemente en sus oÃdos, diciendo:
—Tú la perdiste.
Y entonces hubiera dado toda su vida por postrarse un solo instante a los pies de Andrea.
Observó detenidamente cuanto en torno de Andrea pasaba, y desde el momento en que llegó Felipe y celebró la entrevista con el doctor Luis, se creyó perdido y aun decidió morir; pero luego que vio a Felipe adorar como siempre a su hermana, Gilberto adoptó una nueva resolución, y se dijo:
