JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico DEL MODO QUE GILBERTO DECIDE
CASTIGAR EL ORGULLO DE ANDREA
Cuando llegó el dÃa, Gilberto sintió vehementes deseos de escribir a Andrea, comunicándole los argumentos tan sólidos y llenos de probidad que la noche hizo brotar de su cerebro; pero comprendió que no le quedaba ninguna esperanza. Además, escribir era conceder lo que repugnaba a su orgullo, y pensando que su carta serÃa arrugada, tirada, quizá, sin ser leÃda; imaginándose que sólo servirÃa para que le siguiese la pista una traÃlla de enemigos encarnizados e ignorantes, varió de opinión decidiendo no escribirle.
Pensó Gilberto entonces que el paso que diera podÃa ser recibido de un modo más favorable por el padre, que era un avaro y un ambicioso, o por el hermano, que era un hombre de muy buen corazón, y de quien sólo podÃa temerse el primer Ãmpetu.
—Pero —se dijo a sà mismo—, ¿de qué me servirÃa que me apoyara M. de Taverney o su hijo Felipe, si Andrea me perseguirá con su constante «no os conozco?».
Luego añadió allá para sÃ:
—Está bien, nada me une ya a esa mujer, pues ella misma ha tenido cuidado de romper los lazos que nos unÃan.
