JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico Muy pronto se arregló el asunto en casa del escribano, en cuyo poder dejó Gilberto bajo su nombre las veinte mil libras, menos unos cuantos centenares, cantidad que destinaba a subvenir a los gastos que originasen la educación y sostenimiento del niño, como también para proporcionarle elementos agrícolas luego que llegase a ser hombre.
Contrató Gilberto la educación y mantenimiento en la cantidad de quinientas libras al año por espacio de quince años, y determinó que con el resto del dinero se formara una especie de dote para adquirir fincas y lo demás necesario.
Habiendo pensado en el niño, pensó Gilberto en sus padres, disponiendo que cuando aquel tuviera dieciocho años, entregara a Pitou dos mil cuatrocientas libras; pero hasta este tiempo sólo debía suministrar M. Niquet la cantidad anual juntamente con las quinientas libras.
Por lo que al escribano se refiere, debía percibir el interés del dinero en premio de sus trabajos.
Hizo Gilberto que le dieran un recibo en regla, Niquet del dinero y Pitou del niño, para lo cual comprobó Niquet la firma de Pitou tocante al niño, y Pitou la de Niquet respecto a la suma.
