JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico Luis XV, satisfecho con aquel rasgo de autoridad, encaminóse hacia la puerta, considerando que era aquello un castigo para la condesa por haberlo hecho aguardar, evitándose al mismo tiempo el obstáculo de la presentación.
Chon entró en aquel momento.
—¿Habéis visto mi servidumbre?
—No he hallado ni a un solo criado de Vuestra Majestad en las antecámaras.
—¡Mi servidumbre! —gritó entonces Luis XV saliendo hasta la puerta.
La respuesta fue el silencio: habrÃase dicho que ni aun eco tenÃa aquel silencioso palacio.
—Quién diablos creerÃa —dijo regresando al salón— que soy nieto del que dijo: Tuve casi que esperar.
