JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico Hubo un momento de silencio, y el conde prosiguió:
—Mirad hacia la habitación de madame Luisa que hemos dejado hará tres cuartos de hora, poco más o menos.
—Ya miro —respondió Lorenza.
—¿Veis?
—SÃ.
—¿Se encuentra allà el cardenal de Rohán?
—No lo veo.
—¿Qué hace la princesa?
—Reza para acostarse.
—Dirigid la vista por los corredores y patios del convento a ver si veis a Su Eminencia.
—No lo veo.
—Ved si su coche está aún en la puerta.
—Ya no está.
—Recorred el camino que hemos traÃdo.
—Ya lo sigo.
—¿Veis algún coche?
—SÃ, sÃ, varios.
—¿Y al cardenal de Rohán?
—No lo veo.
—Acercaos a ParÃs.
—Ya me acerco.
—Acercaos más.
—Bien.