La Condesa de Charny

La Condesa de Charny

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Charny estuvo a punto de arrebatarse como un caballo a quien se excita con la espuela en la herida viva aún; pero en la voz de la Reina había tal vacilación, tal expresión de dolor, que se compadeció de lo que debía sufrir, ella, tan altiva, y que de tal modo sabía dominarse para ocultar lo que sentía.

—Señora —contestó con un acento de profunda tristeza que tal vez no era del todo debido al padecimiento de la Reina—, creía haber tenido el honor de manifestaros antes de mi marcha que la casa de la señora de Charny no era la mía. Me he apeado en casa de mi hermano, el vizconde Isidoro de Charny, y allí es donde cambié de traje.

La Reina profirió un grito de alegría y deslizóse sobre sus rodillas, llevando a sus labios la mano de Charny.

Pero tan rápido como ella, el conde la cogió en sus brazos y levantólo, exclamando:

—Señora, ¿qué hacéis?

—Os doy las gracias, Oliverio —dijo la Reina con voz tan dulce que este sintió las lágrimas agolparse a sus ojos.

—¡Qué me dais gracias! —exclamó tristemente el conde—. Y ¿de qué?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker