La Condesa de Charny

La Condesa de Charny

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Capítulo LXXXVI

Se recordará que dejamos al duque de Choiseul corriendo la posta con Leonardo, el cual se desesperaba cada vez más por haber dejado abierta la puerta de su habitación, llevándose el sombrero y la levita de su hermano, y haber faltado a la promesa que hizo a madame de Aage de ir a peinarla.

Pero lo que le consolaba era que el duque le había dicho terminantemente que tan sólo se alejaría dos o tres leguas, y que, cuando quedase libre, le daría una comisión especial en nombre de la Reina.

Así es que al llegar a Bondy, y viendo que el coche paraba, respiró con más libertad y tomó las medidas necesarias para apearse; pero el duque le contuvo, diciendo:

—Todavía no hemos llegado.

Los caballos estaban ya dispuestos, y pocos segundos después el carruaje partió como un rayo.

—Pero, señor duque —exclamó Leonardo—, ¿adónde vamos?

—Con tal que mañana por la mañana estéis de vuelta, ¿qué os importa?

—El hecho es —contestó Leonardo—, que con tal que yo me halle a las diez en las Tullerías para peinar a la Reina…

—Basta eso, ¿no es verdad?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker