La Condesa de Charny
La Condesa de Charny Fournier no fue a otra parte a dejarse coger; desapareció momentáneamente y se le vio otra vez en las matanzas de septiembre.
Lafayette llega al Campo de Marte, se firma la petición y reina la tranquilidad más perfecta, verdadera tranquilidad, puesto que la señora de Condorcet pasaba allí a su niño, que sólo contaba un año.
Lafayette avanza hasta el altar de la Patria y pregunta qué se hace; le muestran la petición y los firmantes se comprometen a volver a sus casas cuando aquella esté firmada; y como el general no ve en esto nada reprensible, se retira con su tropa.
Pero si aquel tiro que hirió al ayudante de campo del general, y aquel otro que falló no se han oído en el Campo de Marte, han producido una confusión terrible en la Asamblea.
No olvidemos que esta última quiere un golpe de Estado realista, y que todo la sirve.
¡Lafayette está herido; su ayudante ha sido muerto; se están degollando en el Campo de Marte!…
Tal es la noticia que circula por París, y que la Asamblea trasmite oficialmente al ayuntamiento.
Pero en la casa de la ciudad se inquietan ya de lo que se hace en el Campo de Marte, y se han enviado allí a tres municipales, los señores Jacques, Renaud y Hardy.