La Condesa de Charny
La Condesa de Charny Se buscó un hombre del pueblo para ponerle a la cabeza de aquellos.
Y creyeron hallarlo en un tal Mateo Joux, que se hacía llamar Jourdan.
Era natural de Saint-Juste, cerca de Puy-eu-Velay; había sido primeramente arriero, luego soldado, y después tabernero en París.
Se jactaba de haber cometido crímenes y asesinatos. Enseñaba un gran sable, con el cual, según él, había cortado la cabeza al gobernador de la Bastilla y a los dos guardias de corps del 6 de octubre.
En parte por mofa y algo por miedo, al sobrenombre de Jourdan, que él se había dado, el pueblo agregó el de Cortacabezas.
Duprat, Mainvielle, Lescuyer y su general Jourdan Cortacabezas, habían sido bastante tiempo dueños de la ciudad, para que se empezara a temerles menos.
Y se organizó contra ellos una sorda y vasta conspiración, bien urdida y tenebrosa, como son las de los clérigos.
Se trataba de despertar las pasiones religiosas.
Una mujer dio a luz un niño sin brazos.
Pronto circuló, el rumor de que el padre, habiendo robado cierta noche, en una iglesia, un ángel de plata, le había roto un brazo.
El niño sin brazos sería un castigo del cielo, según se dijo.