La Condesa de Charny

La Condesa de Charny

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Capítulo CXLIII

Ya era hora de que Vergniaud se decidiese.

El peligro aumentaba fuera y dentro.

Fuera, en Ratisbona, el consejo de embajadores había rehusado por unanimidad recibir al ministro de Francia.

Inglaterra, que se titulaba amiga nuestra, preparaba un armamento inmenso.

Los príncipes del imperio, elogiando en voz alta su neutralidad, introducían cautelosamente al enemigo en sus plazas.

El duque de Baden había puesto austríacos en el Kehl, a una legua de Estrasburgo.

En Flandes era peor aún; Luckner, un soldadote imbécil, contrarrestaba todos los planes de Dumouriez, el único hombre, si no de genio, por lo menos de cabeza, que en aquella ocasión teníamos ante el enemigo.

Lafayette era todavía de la corte, y su último paso había demostrado bien que la Asamblea, es decir, Francia, no debía ya contar con él.

Por último, Biron, intrépido y de buena fe, desalentado por nuestros primeros reveses, no comprendía más que una guerra defensiva.

Esto en cuanto al exterior.

En el interior, la Alsacia pedía armas a gritos; pero el ministro de la guerra, favorable a la corte, no se cuidaba de enviárselas.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker