La Condesa de Charny
La Condesa de Charny ¡Salud a los franceses de los ochenta y tres departamentos! —decÃa el Incorruptible—. ¡Salud a los marselleses, a la patria poderosa e invencible que reúne a sus hijos en torno suyo el dÃa de sus peligros y de sus fiestas! ¡Abramos nuestras casas a nuestros hermanos!
¡Ciudadanos, no habéis acudido para una vana ceremonia de federación y para prestar juramentos superfluos! ¡No, no; acudÃs al grito de la nación que os llama, amenazada exteriormente y vendida en el interior! Nuestros jefes pérfidos conducen a sus ejércitos a un lazo; nuestros generales respetan el territorio del tirano austrÃaco y queman las ciudades de nuestros hermanos belgas. ¡Lafayette, un monstruo, ha venido a insultar de frente a la Asamblea nacional, envilecida, amenazada y ultrajada! ¡Tales atentados despiertan al fin a la nación, y por eso habéis acudido! ¡Los que adormecen al pueblo tratarán de seduciros; huid de sus caricias, huid de sus mesas, dónde se bebe el moderantismo y se olvida el deber; guardad las sospechas en vuestros corazones, porque la hora fatal está a punto de sonar!