La Condesa de Charny
La Condesa de Charny Al pasar por la boca de los marselleses, su canto cambió de carácter, como las palabras cambiaron de significado.
No era ya un canto de fraternidad, sino de exterminio y de muerte; era La Marsellesa, el himno terrible que nos hizo estremecer de espanto en el seno de nuestras madres. Aquellos hombres, atravesando ciudades y aldeas, asustaban a Francia por el ardiente entusiasmo con que entonaban aquel canto nuevo.
Luego que Barbaroux supo que habían llegado a Montereau, se avistó con Santerre.
Este le prometió ir a recibirlos a Charenton con cuarenta mil hombres.
¿Qué pensaba hacer Barbaroux con los cuarenta mil hombres de Santerre y sus quinientos marselleses?
Poner a estos a la cabeza, apoderarse de la casa Ayuntamiento y de la Asamblea, hacer con las Tullerías lo que el 14 de julio de 1789 se había hecho con la Bastilla, y proclamar la República sobre las ruinas del palacio de Florentino.
Barbaroux y Rebecqui fueron a Charenton a esperar a Santerre con los cuarenta mil arrabaleros. Santerre se presentó sólo con doscientos. Tal vez no queriendo dar a los marselleses, es decir, a los extranjeros, la gloria de semejante movimiento.