La Condesa de Charny
La Condesa de Charny Pétion, a quien el rey habÃa enviado a llamar, pudo prever que no saldrÃa de palacio con la misma facilidad que entró en él; acercóse a un hombre vulgar que tenÃa una cicatriz en la frente, y le dijo:
—Señor Billot, ¿qué me decÃais hace poco de la Asamblea?
—Que pasarÃa toda la noche en sesión permanente.
—Muy bien. ¿Qué habéis visto en el puente Nuevo?
—Dos cañones y la guardia nacional, colocados allà de orden de Mandat.
—¿No me habéis dicho también que hay una fuerza considerable en el arco de San Juan, a la salida de la calle de San Antonio?
—SÃ, señor, de orden del mismo.
—Escuchad, señor Billot.
—Decid.
—He aquà una orden para Manuel y Danton, a fin de que hagan volver a sus casas a la guardia nacional que está en el arco de San Juan, y para desarmar el puente Nuevo. Es preciso ejecutar esta orden a toda costa, ¿entendéis?
—Yo mismo la entregaré a Danton.
