La Condesa de Charny
La Condesa de Charny El joven siguió una lucha encarnizada, y ganando siempre terreno y aproximándose a la salida, se deshizo tres veces de manos de sus agresores; pero como se vio precisado a volverse para abrir la puerta, se halló sin defensa y su cuerpo fue atravesado por más de veinte sables.
Cayó a los pies de Theroigne, la cual tuvo el terrible placer de hacerle la última herida.
El pobre Suleau acababa de casarse con Adela Hall, hija de un célebre pintor.
Durante la lucha de esta última víctima, otro de los presos pudo igualmente huir.
El quinto que apareció, arrastrado por los asesinos, hizo exhalar a la multitud un grito de admiración: era un antiguo guardia de corps del rey, llamado Du Vigier, al cual se le conocía por el nombre del hermoso Vigier; como su valor igualaba a la belleza y su fuerza a su valor, luchó más de un cuarto de hora, cayó y se levantó tres veces, regó el patio con su sangre y lo hizo regar con la suya a los asesinos. Cediendo al fin al número, como Suleau, sucumbió de igual manera.
Los otros cuatro, cuyos nombres se ignoran, murieron degollados.
Los nueve cadáveres fueron arrastrados hasta la plaza de Vendóme, en donde se les decapitó, y sus cabezas fueron paseadas en picas por todo París.