La Condesa de Charny
La Condesa de Charny Casi mil hombres armados de picas, se impacientaron; los que están peor armados son siempre los más fogosos.
Estos mil hombres rompieron la fila de la guardia nacional, diciendo que no la necesitaban y que marcharÃan y tomarÃan solos el palacio.
Algunos federados marselleses y diez o doce guardias franceses del mismo cuerpo que tres años antes tomó la Bastilla, se pusieron a la cabeza y fueron aclamados jefes.
Esta fue la vanguardia de la insurrección.
Sin embargo, el ayudante de campo que presenció el asesinato de Mandat, volvió a galope a las TullerÃas y llegó en el mismo momento en que el rey, después de la malhadada revista en el patio, se retiraba a su cuarto y la reina al suyo.
MarÃa Antonieta experimentó lo que se experimenta cuando se nos anuncia la muerte de una persona de quien acabamos de separarnos: no lo creyó, e hizo que le repitieran la noticia con todos sus pormenores.
Durante este tiempo se empezó a oÃr ruido desde el interior del palacio.