La Condesa de Charny
La Condesa de Charny Todos seis se precipitan por aquella puerta, que se cierra al punto; los patriotas no han visto aquella especie de trampa inglesa; creen haberlo matado todo, y se alejan arrastrando su cañón con gritos de triunfo.
El segundo grupo se componía de una treintena de soldados y de Caballeros; iba mandado por el señor Forestier de Saint-Venant, y al verse este cercado por todas partes al entrar en los Campos Elíseos, quiso por lo menos hacer pagar cara su vida. A la cabeza de sus treinta hombres, espada en mano y con bayoneta calada aquellos, atacó tres veces a todo un batallón agrupado al pie de la estatua, y en estas tres cargas perdió quince hombres.
Con los otros quince trató de pasar a través de un claro para ganar los Campos Elíseos; pero una descarga de fusilería le mató ocho hombres; los otros siete se dispersaron y fueron perseguidos por la gendarmería.
El señor de Saint-Venant estaba a punto de encontrar asilo en el café de los Embajadores, cuando un gendarme puso su caballo a galope, franqueó la zanja que separaba el paseo del camino, y de un pistoletazo dejó sin vida al infeliz comandante.
El tercer grupo, compuesto de sesenta hombres, había llegado a los Campes Elíseos y se dirigía a Courbevoie, por ese instinto que conduce a las palomas hacia el palomar y a las ovejas hacia el redil; en Courbevoie estaban los cuarteles.