La Condesa de Charny
La Condesa de Charny Lo que Danton había previsto, sucedió: al abrirse la sesión, Thuriot presentó a la Asamblea la proposición formulada la víspera por el ministro de Justicia; y como no se comprendiese, en vez de votar a las nueve de la mañana, discutió muy despacio y no votó hasta la una.
¡Ya era demasiado tarde!
Aquellas cuatro horas retardaron en un siglo las libertades de Europa.
Tallien fue más diestro.
Encargado por la municipalidad de dar al ministro de Justicia la orden de presentarse, escribió:
Señor ministro:
Al recibir la presente, vendréis al ayuntamiento.
Pero Tallien equivocó las señas, y en vez de escribir: «Al ministro de Justicia», puso: «Al ministro de la Guerra».
Se esperaba a Danton; Servan fue quien sé presentó, muy confuso, preguntando qué se deseaba; pero no se quería nada de él.
El quid pro quo se aclaró después; pero ya estaba hecha la jugada.
