La Condesa de Charny
La Condesa de Charny En su ausencia, forzoso fue para la municipalidad adoptar una resolución.
La resolución fue, pues, nombrar un comité de vigilancia; pero este comité se debÃa componer sola y exclusivamente de individuos adscritos a la municipalidad.
Sin embargo, se trataba de que Marat formara parte de aquel comité de matanza —este era el verdadero nombre que le correspondÃa—; pero ¿cómo hacerlo, no siendo Marat individuo del ayuntamiento?
Pañis fue quien se encargó del asunto. Por su Dios Robespierre y por su cuñado Santerre, pesaba mucho sobre la municipalidad —se comprenderá bien que Pañis, exprocurador, hombre falso y duro, insignificante autor de algunos versos ridÃculos, no podÃa tener de por sà ninguna influencia—; mas por Robespierre y Santerre ejercÃa tal influencia en el ayuntamiento, que la corporación municipal le autorizó para elegir tres individuos que completaran el comité de vigilancia.
Pañis no se atrevió a usar por sà solo de este extraño poder.
Se reunió con tres de sus colegas, Sergent, Duplain y Jourdeuil, los cuales, por su parte, se asociaron a otras cinco personas: Deforgues, Lenfant, Guermeur, Leclerc y Durfort.