La Condesa de Charny

La Condesa de Charny

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

La señal de la partida se había dado por el tercer cañonazo de alarma.

La intención de la municipalidad era fácil de comprender: aquella lenta y fúnebre procesión excitaría la cólera del pueblo; era probable que, ya en el camino o en la puerta de la Abadía, los coches fueran detenidos y se asesinara a los prisioneros; entonces bastaría dejar que la matanza siguiera su curso; comenzada en el camino, llegaría hasta la prisión y se franquearían fácilmente las puertas.

En el momento en que los coches salían de la alcaldía, Danton se atrevió a entrar en la Asamblea.

La proposición hecha por Thuriot no servía ya de nada, porque era demasiado tarde, como ya hemos dicho, para aplicar al ayuntamiento la decisión que se acababa de adoptar.

Restaba la dictadura.

Danton subió a la tribuna; mas por desgracia estaba solo, pues Roland se juzgó demasiado honrado para acompañar a su colega.

Todos los ojos le buscaron; pero Roland no estaba.

Bien se veía la fuerza; mas se pedía inútilmente la moralidad.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker