La Condesa de Charny
La Condesa de Charny Pues bien; nosotros podemos evocar de la tumba en que reposan a todos esos personajes, entre los cuales muy pocos disfrutaron de largos años de vida; podemos decir a Mirabeau: «¡Levántate, tribuno!», a Luis XVI: «¡Levantaos, mártir!», y a los demás: «¡Levantaos todos, vosotros los que os llamabais Favras, Lafayette, Bailly, Fournier el Americano, Jourdan Cortacabezas, Maillard, Theroigne de Mericourt, Barnave, Bouillé, Gamain, Pétion, Manuel, Danton, Robespierre, Marat, Vergniaud, Dumouriez, MarÃa Antonieta, madame Campan, Barbaroux, Roland, madame Roland, rey, reina, obreros, tribunos, generales, degolladores y publicistas, levantaos todos y decid si no os he presentado a mi generación, al pueblo, a las mujeres sobre todo, es decir, a las madres de nuestros hijos, a quien quiero enseñar la historia, si no como sois —¿quién puede jactarse de haber sorprendido todos vuestros misterios?—, al menos tales como yo os he visto!».