La Condesa de Charny
La Condesa de Charny —Antes de expresar mi opinión sobre el primer decreto que la Convención debe dar, séame permitido resignar en su seno las funciones que me fueron confiadas por la Asamblea legislativa. Las recibà entre el estruendo del cañón, y ahora ya está hecha la unión de los ejércitos, asà como la de los representantes. Ya no soy más que mandatario del pueblo, y en calidad de tal hablaré.
A estas palabras sobre la unión de los ejércitos, Danton hubiera podido añadir: «y los prusianos están batidos», porque estas palabras las pronunció el 21 de septiembre, y el 20, es decir, la vÃspera, se dio la batalla de Valmy; pero Danton lo ignoraba.
Y se limitó a decir:
—Que se desvanezcan esos vanos fantasmas de dictadura con que se querÃa espantar al pueblo, y declaremos que no hay más constitución que la que él aceptó. Hasta hoy le han agitado, porque era preciso despertarle contra el tirano; ahora, sean las leyes tan terribles contra aquellos que las violaron como el pueblo lo fue al aniquilar la tiranÃa, y que castiguen a todos los culpables. Abjuremos toda exageración, y proclámese que toda propiedad territorial e industrial será eternamente conservada.