La Condesa de Charny
La Condesa de Charny Los papeles del armario de hierro, entregados por Gamain —a quien la Convención concedió mil doscientas libras de pensión vitalicia por su buena obra, y que murió retorciéndose a causa de los reumatismos, después de haber echado de menos mil veces la guillotina, adonde había ayudado a enviar a su real discípulo—, los papeles del armario de hierro, decimos, excepto aquellos que hemos visto a Luis XVI entregar, no contenían nada contra Dumouriez y Danton, con un poco de disgusto de madame Roland y de su esposo. Comprometían principalmente al rey y a los sacerdotes, y revelaban ese mezquino espíritu limitado e ingrato de Luis XVI, que tan sólo odiaba a los que habían querido salvarle: a Necker, a Lafayette y a Mirabeau; tampoco había nada contra la Gironda.
La discusión sobre el proceso comenzó el 13 de noviembre.
¿Quién abrió aquella discusión terrible? ¿Quién se encargó de la cuchilla de la Montaña? ¿Quién se cernió sobre la sombría Asamblea como el ángel exterminador?
Un joven, o más bien, un niño de veinticuatro años, enviado antes de la edad conveniente, y de quien ya hemos hablado varias veces en nuestra historia.
