La Condesa de Charny
La Condesa de Charny El 11 de diciembre comenzó la instrucción del proceso.
Tres días antes, un municipal se había presentado en el Temple a la cabeza de una diputación de la municipalidad, y entrando en la habitación del rey, leyó a los prisioneros un decreto ordenando que se le retirasen los cuchillos, las navajas de afeitar, las tijeras, los cortaplumas, y, en fin, todos los instrumentos cortantes de que se priva a los condenados.
En esto, habiendo llegado la señora Clery, acompañada de una amiga, para ver a su esposo, hicieron bajar a la sala del consejo, según costumbre, al ayuda de cámara, que comenzó allí a hablar con su esposa, la cual aparentó hablar de los asuntos domésticos; pero mientras que ella se expresaba en alta voz, su amiga decía por lo bajo:
—El martes próximo se conduce al rey a la Convención… El proceso está a punto de comenzar… El rey podrá elegir abogado… Todo esto es positivo.
El rey había prohibido a Clery que le ocultase nada; y por mala que fuese la noticia, el fiel servidor resolvió comunicársela a su amo. En su consecuencia, llegada la noche, y al desnudarle, le repitió las palabras que acabamos de citar, añadiendo que durante todo el curso del proceso, la municipalidad tenía intención de separarle de su familia.