La Condesa de Charny
La Condesa de Charny Llegó el 26, y halló al rey preparado a todo, hasta a la muerte.
HabÃa hecho su testamento el dÃa antes y temÃa, no se sabe por qué motivo, que le asesinasen al ir a la Convención.
La reina sabÃa ya, gracias a Clery, que esta segunda comparecencia debÃa tener lugar, y el movimiento de tropas y el ruido de los tambores no la asustaron, conociendo ya la causa que los originaba.
El rey partió a las diez, bajo la vigilancia de Chambón y de Santerre.
Llegado a la Convención, tuvo que esperar una hora; el pueblo se vengaba de haber hecho antecámara quinientos años en el Louvre, en las TullerÃas y en Versalles.
En aquel momento tenÃa lugar una discusión, a la cual no podÃa asistir el rey; este habÃa entregado el 12 a Clery una llave, que fue cogida en manos del ayuda de cámara; la habÃan probado en el armario de hierro y la llave funcionaba perfectamente.
Presentada a Luis XVI, habÃa dicho:
—No la reconozco.
Según toda probabilidad, el rey la habÃa forjado.
En esta clase de detalles fue donde el rey careció de grandeza.
