La Condesa de Charny
La Condesa de Charny El señor Edgeworth de Firmont era el confesor de madame Isabel: hacía ya cerca de seis semanas que el rey, previendo su condena, había pedido a su hermana consejos sobre la elección del sacerdote que debía acompañarle en sus últimos momentos, y madame Isabel, llorando amargamente, había aconsejado a su hermano que eligiese al abate Firmont.
Este digno eclesiástico, inglés de origen, había escapado de las matanzas de septiembre refugiándose en Choisy-le-Roi, bajo el nombre de Essex; madame Isabel conocía sus dobles señas, y habiéndole enviado aviso a Choisy, esperaba que en el momento de la condena se hallase en París.
El abate Edgeworth, como ya hemos dicho, había aceptado la misión con una alegría resignada.
Y así es que el 21 de diciembre de 1792 escribía a uno de sus amigos en Inglaterra:
«Mi desgraciado señor ha fijado los ojos en mí para prepararle a la muerte, si la iniquidad de su pueblo llega hasta el punto de cometer este parricidio. Yo mismo me preparo a morir, porque estoy seguro de que el furor popular no me dejará sobrevivir una hora a esta horrible escena; pero estoy resignado, mi vida no es nada; si al perderla pudiese salvar al que Dios ha colocado para la ruina y la resurrección de varios, haré gustoso el sacrificio y no habré muerto en vano».
