La Condesa de Charny
La Condesa de Charny Según había dicho Cagliostro, y como Mirabeau había adivinado, el Rey era quien hizo fracasar todos los proyectos del doctor.
María Antonieta, que en las proposiciones hechas a Mirabeau había demostrado más bien el despecho de una amante y la curiosidad de una mujer, que no la política de una Reina, vio caer, sin gran sentimiento, todo aquel armazón constitucional que hería siempre tan vivamente su orgullo.
En cuanto al Rey, su política bien determinada consistía en esperar, ganar tiempo, y aprovecharse de las circunstancias. Por lo demás, dos negociaciones entabladas le ofrecían, por una u otra parte, la probabilidad de huir de París y retirarse a una plaza fuerte, lo cual era su plan favorito.
Estas dos negociaciones, como ya sabemos, eran las que se habían comenzado, por una parte con Favras, hombre del señor de Provenza, y por la otra con Charny, mensajero de Luis XVI.
Charny había hecho el viaje de París a Metz en dos días; allí encontró al señor de Bouillé y le entregó la carta del Rey, que según se recordará, no era sino un medio de ponerse en relación con aquel personaje. Por eso el señor de Bouillé, aunque demostrando su descontento por las cosas que pasaban, comenzó por observar la mayor reserva.
