La Condesa de Charny
La Condesa de Charny Luis XVI comenzaba, pues, la conversación de igual manera, poco más o menos, que MarÃa Antonieta.
—Señor —contestó el general—, en cualquier circunstancia que tenga el honor de presentarme ante el rey, sea cual fuere el traje y el lugar con que me reciba, Su Majestad será siempre el soberano, y aquel que le ofrece en este momento sus humildes respetos, será siempre su fiel y leal servidor.
—No lo dudo, Marqués; pero veo que no estáis solo… ¿Habéis cambiado de ayudante de campo, y ocupa este joven oficial el puesto del señor Gouvion, o de vuestro hijo Romeuf?
—Este joven oficial, señor, y pido a Vuestra Majestad permiso para presentársele, es mi primo, el conde Luis de Bouillé, capitán de dragones del señor de Provenza.
—¡Ah, ah! —exclamó el Rey, sin poder reprimir un ligero estremecimiento que el joven notó—, ¡ah!, sÃ, será el conde Luis de Bouillé, hijo del marqués de este apellido, comandante en Metz.
—El mismo, señor —contestó con viveza el joven Conde.
—¡Ah!, señor Conde, dispensadme por no haberos reconocido; soy corto de vista… ¿Hace mucho tiempo que habéis salido de Metz?