La Condesa de Charny
La Condesa de Charny Por fin, haciendo con la mano a los jueces la señal acostumbrada, lo cual era bien inútil; para que recomendaran el silencio, el presidente preguntó con voz conmovida:
—¿Quién sois?
—Soy acusado y prisionero —contestó el Marqués con la mayor calma.
—¿Cómo os llamáis?
—Tomás Mahy, marqués de Favras.
—¿De dónde sois?
—De Blois.
—¿Cuál es vuestro estado?
—Coronel al servicio del Rey.
—¿Dónde vivÃs?
—Plaza Real, número 21.
—¿Qué edad tenéis?
—Cuarenta y seis años.
—Sentaos.
El Marqués obedeció. Tan sólo entonces volvieron a respirar libremente los asistentes, y por el aire pasó como un soplo terrible, un soplo de venganza.