La Condesa de Charny
La Condesa de Charny DONDE EL ABATE FORTIER DA UNA NUEVA PRUEBA
DE SU ESPÍRITU CONTRARREVOLUCIONARIO
El domingo siguiente, los habitantes de Villers-Cotterêts fueron despertados por el tambor, que tocaba afanosamente diana a las cinco de la madrugada.
Nada más importante, en mi concepto, como esa manera de despertar a una población cuya mayoría, forzoso es decirlo, preferiría acabar tranquilamente la noche completando las siete horas de sueño que, según la higiene popular, todo hombre necesita para conservarse bien.
Pero en todas las épocas de revolución sucede así, y cuando se entra en uno de esos períodos de agitación y de progreso, es preciso comprender filosóficamente el sueño en el número de los sacrificios que se han de hacer a la patria.
Satisfechos o no, patriotas o aristócratas, los habitantes de Villers-Cotterêts fueron despertados el domingo 18 de octubre de 1789 a las cinco de la mañana.
Sin embargo, la ceremonia no comenzaba hasta las diez; pero no sobraría tiempo para hacer todo cuanto faltaba aún.
