La Condesa de Charny
La Condesa de Charny Ante sà tenÃan un enorme salchichón, un pan de cuatro libras y dos botellas de vino.
—A fe mÃa —dijo, vaciando su vaso de un solo trago el más joven de ellos, que vestÃa el uniforme de capitán de la guardia nacional; mientras que el otro, que por lo menos redoblaba la edad, llevaba el de federado—, a fe mÃa que es buena cosa comer cuando se tiene hambre y beber cuando se tiene sed.
Y después de una pausa, añadió:
—Pero vos no hacéis ni lo uno ni lo otro, padre Billot…
—Ya he comido y bebido, y sólo necesito una cosa —contestó el labrador.
—¿Cuál?
—Te lo diré, amigo Pitou, cuando haya llegado la hora de sentarme a la mesa.
Pitou no vio malicia en la contestación de Billot; este último habÃa bebido y comido poco, a pesar de la fatiga del dÃa; pero desde su salida de Villers-Cotterêts para ParÃs, y durante los cinco dÃas, o más bien, las cinco noches de trabajo en el Campo de Marte, Billot habÃa comido y bebido también muy poco.