La Reina Margot
La Reina Margot La Mole se encaminó por la calle de Astruce, luego por la de Saint-Honoré y la de Prouvelles y pronto llegó a la plaza des Halles. Cerca de la antigua fuente, en el lugar que hoy se llama Carreau des Halles, se elevaba una construcción octogonal de mampostería coronada por una torre de madera que terminaba en un tejado puntiagudo, sobre el cual giraba rechinando una veleta. Esta torre de madera tenía ocho huecos atravesados, de modo semejante a como atraviesa los escudos de armas el fasce heráldico[16], por una especie de rueda de madera que se abría por la mitad con el fin de apresar entre sus radios la cabeza y las manos del condenado o de los condenados que eran expuestos en uno o en varios de los huecos.
Esta extraña construcción, sin semejanza alguna con los edificios que la rodeaban, se llamaba la picota.
Una casa informe, jorobada, vieja, tuerta y coja, con el techo manchado de musgo, como la piel de un leproso, había brotado semejante a un hongo al pie de esta especie de torre.
Era la casa del verdugo.
Un hombre estaba expuesto al público y sacaba la lengua a los transeúntes; era uno de los ladrones que ejercían su oficio junto a la horca de Montfaucon y que, por casualidad, fue cogido en el ejercicio de su función.