Las dos Dianas
Las dos Dianas No necesito advertiros que no tenéis ningún compromiso, que podéis permanecer alejado de nosotros, en la seguridad de que jamás sospecharemos de vuestra lealtad ni os haremos cargo alguno.
Pero no dejéis de ir a Noizai. Allí nos encontraremos, y ya que no vuestra cooperación, reclamaremos vuestros consejos.
El partido no realizará nada sin que os informemos de ello.
Hasta nuestra próxima vista en Noizai, pues, a lo menos, contamos con vuestra presencia.
L. R.
P. D. Si tropezaseis en el camino con algunas patrullas nuestras, nuestra seña es Ginebra, como en otro tiempo, y nuestra contraseña Gloria de Dios.
—Saldré dentro de una hora —dijo Gabriel al mensajero taciturno, el cual hizo una reverencia y salió.