Las dos Dianas
Las dos Dianas
L dÃa 7 de junio celebraba sesión el Consejo del rey y la presidÃa Enrique II. Le acompañaban los prÃncipes de su Casa y formaban el Consejo el condestable Anne de Montmorency, el cardenal de Lorena y su hermano Carlos de Guisa, arzobispo de Reims, el canciller Olivier de Lenville, el presidente Bertrand, el conde de Aumale, los señores de Sedán y de Humiéres, y Saint-André con su hijo.
El vizconde de Exmés, como capitán de guardias del rey, estaba de pie junto a la puerta, espada en mano.
Como de costumbre, todo el interés de la sesión estaba circunscripto a la lucha de ambiciones encontradas en las Casas de Lorena y de Montmorency, que aquel dÃa representaban en el Consejo el condestable y el cardenal.
—Señor —decÃa este último—: El peligro es grande; el enemigo llama a nuestras puertas. En Flandes se está organizando un ejército formidable; mañana mismo puede Felipe II invadir nuestro territorio, y MarÃa de Inglaterra declararnos la guerra. Señor: necesitáis un general intrépido, joven y vigoroso, capaz de obrar con energÃa, y cuyo solo nombre asuste al español y le recuerde sus recientes derrotas.
—Por ejemplo —observó con expresión irónica el condestable—, el nombre de vuestro hermano, el señor de Guisa.
