Las dos Dianas
Las dos Dianas
AL como había dicho el señor de Langeais, el palacio Brézé, donde habitaba Diana de Poitiers, no distaba dos pasos del nuestro, sito en la calle de la Higuera de San Pablo, y allí se alza todavía este edificio de desgracia.
»Perrot seguía de lejos a su señor y le vio pararse a la puerta de la residencia de Diana, llamar, y momentos después entrar. Se acercó él entonces, y oyó que el señor de Montgomery hablaba con altivez a la servidumbre que intentaba oponerse a su paso, bajo el pretexto de que su señora estaba enferma en su cámara. Pasó el conde, no obstante la oposición de los criados, y Perrot aprovechó la confusión para entrar y seguir a su señor sin ser visto. Como conocía bien las entradas de la casa por haber sido portador de varios mensajes del conde para Diana, pudo seguir a su señor sin que le pusieran obstáculos, bien porque no le viesen, bien porque a nadie importase el escudero una vez rota la consigna por el amo.