Las dos Dianas
Las dos Dianas
ABÍASE provisto Gabriel de datos tan precisos como completos acerca de los alrededores de San Quintín, a fin de no extraviarse en sitios hasta entonces desconocidos para él. A favor de la oscuridad de la noche, salió sin dificultad de la plaza con Martín Guerra por la poterna menos vigilada. Entrambos iban envueltos en anchas capas negras que les permitieron deslizarse como dos sombras hasta ganar los fosos, y desde estos salieron por la brecha al campo.
Pero no habían salvado todavía el peligro mayor. Patrullas enemigas cruzaban día y noche los alrededores, había establecidas infinidad de guardias en diversos puntos del perímetro de la ciudad, y la vigilancia era tan estrecha, que realmente corrían gravísimos riesgos nuestros disfrazados amigos, no siendo el menor de los peligros el de ser detenidos durante doce o veinte horas, porque esta detención, con ser momentánea, suponía el fracaso total de su expedición.
