Las dos Dianas
Las dos Dianas
STAMOS a 20 de mayo, nos encontramos en París, en el Louvre y en la cámara de la gran senescala de Brézé, duquesa de Valentinois, llamada comúnmente Diana de Poitiers. Las nueve de la mañana acababan de sonar en el reloj del palacio, y ya estaba Diana vestida de blanco, en traje de mañana, sencillo pero gracioso, reclinada, o mejor dicho, recostada, sobre un lecho cubierto de terciopelo negro. El rey Enrique II, ataviado con magnífico traje, la contemplaba sentado en un sillón.
Detengámonos un instante para pasar breve revista a los personajes y a los adornos de la estancia.
