Los Tres Mosqueteros
Los Tres Mosqueteros QUÉ PASABA EN PORTSMOUTH EL 23 DE AGOSTO DE 1628
Felton se despidió de milady como un hermano que va a dar un simple paseo se despide de su hermana, besándole la mano.
El teniente parecía estar tranquilo como de costumbre; sin embargo, sus pupilas tenían algo así como el brillo que da a los ojos la fiebre, su frente estaba más pálida y sus mandíbulas más cerradas que de ordinario, y hablaba de una manera atropellada e irregular, indicativa de que en su cerebro se elaboraba algo sombrío.
Mientras permaneció en el bote que lo conducía a tierra, Felton estuvo vuelto de cara a milady, quien, de pie en la cubierta, le seguía con los ojos. Los dos estaban bastante tranquilizados respecto del temor de verse perseguidos, pues nunca entraban en el aposento de milady antes de las nueve, y para ir del castillo a Londres se necesitaban tres horas.
Felton saltó en tierra, subió la pequeña cresta que conducía a lo alto del acantilado, saludó por última vez a milady, montó a caballo y partió para la ciudad.
Como el terreno iba descendiendo, el teniente, apenas hubo avanzado un centenar de pasos, ya no vio más que el palo de la balandra.