Los Tres Mosqueteros
Los Tres Mosqueteros UNA INTRIGA PALACIEGA
Como todo lo del mundo, las cuarenta pistolas del rey Luis XIII, después de haber tenido principio tuvieron fin, y su fin dejó en la escasez a nuestros cuatro amigos. En los comienzos, Athos había sostenido durante una temporada y con sus propios recursos la asociación; luego le sucedió Porthos, y gracias a una de las desapariciones a las que todos estaban acostumbrados, el gigante pudo subvenir aún por espacio de una quincena a las necesidades comunes; y por último tocó la vez a Aramis, el cual logró procurarse algunas pistolas, gracias, según dijo, a la venta de sus libros de teología.
Entonces recurrieron, como de costumbre, a m. de Tréville, quien les hizo algunos anticipos sobre la soldada; pero tales anticipos no podían sacar de apuros a tres mosqueteros que ya tenían muchas cuentas atrasadas, y a un guardia que no las tenía siquiera.
Por último, cuando vieron que iban a quedarse definitivamente sin recursos, hicieron el postrer esfuerzo, con lo que consiguieron reunir ocho o diez pistolas que Porthos jugó; pero por desgracia el gigante estaba de malas, y lo perdió todo, más veinticinco pistolas bajo palabra.
