Los Tres Mosqueteros

Los Tres Mosqueteros

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

XXIX

EN BUSCA DEL EQUIPO

Aunque, como guardia, a D’Artagnan le fuese mucho más fácil equiparse que a los mosqueteros, que eran señores, fue el que más se preocupó de los cuatro amigos; pues, como el lector ya habrá podido ver, nuestro cadete de Gascuña era previsor y casi avaro, y, no obstante, y por una aberración inexplicable, tan presumido como Porthos, si no más. A la preocupación de su vanidad, D’Artagnan unía ahora una inquietud menos egoísta. ¿Qué había sido de mm. Bonacieux? Por mucho que se esforzó en averiguarlo, el mozo no pudo sacar nada en limpio. Tréville había hablado del asunto a la reina; pero como esta ignoraba el paradero de la mercera, se redujo a prometer que la haría buscar. A pesar de ello, la promesa de su majestad era muy vaga y no bastó para tranquilizar a D’Artagnan.

Athos, resuelto a no dar un paso para equiparse, no se movía de su casa, y cuando iban a verle sus amigos, les decía:




👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker