Los Tres Mosqueteros
Los Tres Mosqueteros EN EL QUE SE TRATA DE LOS EQUIPOS DE ARAMIS Y PORTHOS
Desde el dÃa en que cada cual fue por su lado en busca del equipo, los cuatro amigos solo se reunÃan ocasionalmente; todos y cada uno de ellos comÃan donde les cogÃa el hambre, o más bien dicho, donde podÃan. Además, el servicio les robaba horas preciosas que contribuÃan a hacer más veloz el tiempo. De seguro, los cuatro amigos no se veÃan más que una vez a la semana, en casa de Athos, dado que este último, y según prometiera, no habÃa vuelto a poner los pies en la calle.
El dÃa de la reunión, Ketty fue a casa de D’Artagnan, el cual, apenas la doncella le hubo dejado, se encaminó a la rue de Férou, al domicilio de Athos, donde lo encontró filosofando con Aramis.
Aramis hablaba nuevamente de ahorcar el uniforme para tomar la sotana, y Athos, según sus hábitos, no le disuadÃa ni le alentaba; y es que Athos profesaba la máxima de que debÃa dejarse a cada cual su libre albedrÃo, máxima que él cumplÃa estrictamente no dando nunca consejo alguno a no ser que se lo pidiesen por lo menos dos veces.
—Los consejos —decÃa Athos— suele uno pedirlos más que para no hacer caso de ellos, o si los sigue, más que para poder echarlos en cara a quien los ha dado.
