Los Tres Mosqueteros
Los Tres Mosqueteros PROYECTOS DE VENGANZA
Aquella noche, milady ordenó que tan buen punto se presentara D’Artagnan, lo condujeran hacia ella; pero el mozo no compareció.
Al dÃa siguiente la doncella fue a ver de nuevo a su amante, y le puso al cabo de lo ocurrido la vÃspera.
D’Artagnan se sonrió; aquella celosa cólera de milady era su venganza.
Por la noche, lady Clarick estuvo aún más impaciente que en la anterior, y renovó la orden relativa al gascón, a quien aguardó en vano.
Al otro dÃa Ketty se presentó en casa de D’Artagnan, no ya alegre y ligera como en los dos dÃas precedentes, sino triste hasta la muerte.
—¿Qué te pasa? —preguntó D’Artagnan a la doncella. Ketty, por toda respuesta, sacó una carta de su faltriquera y se la entregó al mozo.
También estaba escrito por milady el billete; pero ahora iba realmente dirigido a D’Artagnan y no al conde de Wardes.
Mi querido m. D’Artagnan:
Hacéis mal en desatender a vuestros amigos, máxime cuando vais a separaros de ellos por tan largo tiempo. Mi cuñado y yo os estuvimos aguardando ayer y anteayer, sin que nos cupiera el gusto de veros. ¿Sucederá lo mismo esta noche?
