Los Tres Mosqueteros
Los Tres Mosqueteros El hallazgo de un manuscrito completamente incógnito, en un tiempo en que la ciencia histórica ha progresado hasta tan alto grado, me pareció casi milagroso; así es que me apresuré a pedir licencia para darlo a la estampa, con objeto de presentarme tarde o temprano y provisto con las obras ajenas a la Academia de Inscripciones y Buenas Letras, por si no llego, como es más que probable, a entrar en la Academia Francesa con las mías propias. La licencia solicitada me fue galantemente concedida, y hago aquí esta declaración para dar un mentís público a los malévolos que se empeñan en darnos a entender que vivimos bajo un gobierno menos que medianamente dispuesto a favor de los literatos.
Ahora bien, el libro que hoy ofrezco a mis lectores es la parte primera de tan precioso manuscrito, al que restituyo el título que le corresponde; comprometiéndome, si, como espero, esta parte primera obtiene el buen éxito que merece, a publicar sin dilación la segunda.
Dos palabras más y concluyo: como el padrino es un segundo padre, incito al lector a que únicamente me achaque a mí el tedio o el gusto que le cause la lectura de este libro, y de ningún modo al conde de La Fère.
