Napoleon
Napoleon NAPOLEÓN EN LA ISLA DE ELBA
NAPOLEÓN era el rey de la isla de Elba.
HabÃa perdido el imperio del mundo y sólo querÃa estar a solas con su desventura.
—Todo cuanto necesito —dijo—, es un mÃsero escudo diario y un caballo.
Por eso, obligado a la fuerza por los que le rodeaban, y a pesar de poder elegir entre Italia, Toscana y Córcega, fijó la vista en este pequeño y humilde rincón de la tierra donde se encontraba: la isla de Elba.
Pero si descuidó sus intereses, no por eso dejó de defender los derechos de los que le acompañaban: el general Bertrand, gran mariscal de palacio; el general Drouot, ayudante de campo del Emperador; el general Cambronne, comandante del primer regimiento de cazadores de la guardia; el barón Jermanovsky, comandante de lanceros polacos; el caballero Malet, los capitanes de artillerÃa Cornuel y Raoul, los capitanes de infanterÃa Loubers, Lamourette, Hureau y Combi y por último, los capitanes de lanceros polacos Balnisky y Schoultz.
Estos oficiales mandaban sobre cuatrocientos hombres, sacados de los granaderos y cazadores de la antigua guardia, que habÃan obtenido permiso para acompañar en el destierro a su emperador. En caso de que regresaran a Francia, Napoleón habÃa estipulado para ellos la conservación de sus derechos de ciudadanos.
