Napoleon
Napoleon Después de responder al discurso de bienvenida del alcalde, pasó con su comitiva a la catedral, donde se cantó el «Te Deum». A la salida de la iglesia se trasladó a la casa consistorial, destinada a servirle de alojamiento. Por la noche la ciudad y el puerto se iluminaron espontáneamente.
El general Dalesme publicó el mismo día la siguiente proclama redactada por Napoleón:
Habitantes de la isla de Elba:
Las vicisitudes humanas han conducido entre vosotros al emperador Napoleón: su propia elección os lo da por soberano. Antes de penetrar en vuestros muros, vuestro nuevo monarca me ha dirigido las siguientes palabras, que me apresuro a transmitiros, porque son la garantía de vuestra propia felicidad.
«General —me ha dicho el Emperador—, he sacrificado mis derechos al interés de la patria, y me he reservado la soberanía y propiedad de la isla de Elba. Todas las potencias han accedido a este arreglo. Al dar a conocer a los habitantes este estado de cosas, decidles que he elegido esta isla para mi residencia, teniendo en consideración la dulzura de sus costumbres y de su clima y aseguradles que serán el objeto constante de mi más vivo interés».
Elbenses, estas palabras no necesitan comentarios, ellas formarán vuestro destino. El Emperador os ha juzgado bien, os debo esta justicia y os la hago.