Napoleon
Napoleon LOS CIEN DÍAS
EL 1 de marzo, a las 3 de la tarde, la escuadrilla fondeó en el golfo Juan. A las cinco, Napoleón saltó a tierra y decidió preparar su tienda en un frondoso olivar. Rápidamente envió veinticinco granaderos y un oficial de la guardia a Antibes para procurar atraer a su causa a la guarnición; pero estos, arrastrados por el entusiasmo, entraron en la ciudad gritando: «¡Viva el Emperador!». Como se ignoraba el desembarco de Napoleón, se les tuvo por locos. El comandante de la plaza mandó levantar el puente, y los veinticinco soldados quedaron prisioneros.
Semejante incidente podría hacer fracasar todos los planes de Napoleón; por lo que algunos oficiales propusieron marchar a Antibes y apoderarse de la ciudad a la fuerza, a fin de evitar el mal efecto que pudiera producir en el espíritu público la resistencia de esta plaza. Napoleón contestó que hacia donde convenía marchar era a París, no a Antibes, y cumpliendo con su palabra, al salir la luna, el improvisado campamento se levantó.
